Catedral de sal de Zipaquirá; La primera maravilla de Colombia.

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Zipaquirá es un municipio que se encuentra ubicado en el departamento de Cundinamarca-Colombia, a 50km de Bogotá. Su nombre rinde honor a Zipa, un cacique muy importante de los Muiscas que se ubicó con su pueblo en esta zona; es conocida como La ciudad de la sal, debido a las minas de sal que ocupa; estas nacieron debido a una acumulación de sal en medio de la cordillera oriental colombiana, formada hace millones de años, y que después de un proceso natural se secó, se solidificó y dio como resultado la formación de rocas de sal.

En la actualidad -y desde 1995- la mina recibió modificaciones, en pro de la estabilidad de la estructura principalmente. Considerada como la mayor reserva de roca de sal en el mundo, las salinas de Zipaquirá se encuentran a 180 metros bajo tierra y se convirtieron en un destino turístico para colombianos y extranjeros, el diseño arquitectónico estuvo a manos del arquitecto bogotano Roswell Garavito Pearl, y la dirección de ingeniería a cargo de Jorge Enrique Castelblanco; tan grande es considerado el logro de esta construcción que en febrero de 2007 fue declarada la primera maravilla colombiana.

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Las salinas se dividen en tres naves; la de nacimiento/bautismo, la de la vida/muerte y la de la resurrección, cada una caracterizada por tener un altar. Además, la mina cuenta con atracciones como un espejo de agua (anteriormente una salmuera) generando un efecto óptico fascinante, un muro de escalar, que es considerado el más alto de Colombia, un auditorio y centro de convenciones con capacidad hasta para 800 personas, entre otros. Dentro de la mina se encuentra un camino que consiste en el Viacrucis con pequeños altares tallados en roca de sal, este camino lleva a la Cúpula compuesta por una cruz en bajo relieve y esta a su vez conduce a las tres naves nombradas anteriormente.
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Ahora bien, la importancia de la sal en Zipaquirá radica en la estabilidad económica y por consecuencia, social, que se generó en la antigüedad, tanto así que surgió una estructura perfectamente organizada de producción y comercialización de este elemento, convirtiéndose en el sustento del pueblo durante muchos años; el agradecimiento por esta estabilidad lo materializaron los mineros zipaquireños forjando La Catedral de Sal, convirtiendo su espacio de trabajo en un templo para alabar a sus santos, sin imaginar que hoy en día recibiría aproximadamente diez mil turistas extranjeros y cuarenta mil colombianos, que llegan a admirar la majestuosidad de uno de los santuarios católicos más importantes del país, además de encontrarse con el esfuerzo conjunto que aportan desde ingenieros y arquitectos, hasta escultores y diseñadores, con el fin de mantener en el mejor estado este patrimonio ambiental, cultural y religioso.

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Ahora que sabes algo más acerca de nuestra herencia cultural salinera te invitamos a que conozcas nuestros productos de iluminación, arte y decoración para el hogar inspirados en la Sal. Te esperamos en Catedral de Sal de Zipaquirá junto al Show de luces y sonido. Somos La Maloka Moderna, somos el futuro de nuestra tradición.

En Zipaquirá somos tu destino.

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Edición Especial #1 – Colombia, Nemocón.

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Nemocón es un municipio ubicado en Cundinamarca – Colombia, más específicamente en la provincia Sabana Centro. Esta población situada a dos horas del norte de Bogotá DC se caracteriza por la venta de artesanías hechas en macramé y lana virgen. Además de paisajes naturales, cuenta con una mina de sal, que desde hace muchos años hasta la actualidad, hace parte del patrimonio cultural de nuestro país.

Esta mina subterránea de la que se sacaron cerca de 10 millones de toneladas de sal, duró activa más de 500 años. En la antigüedad la sal que era extraída se utilizaba para fines domésticos, como cocinar y conservar las carnes, pero también para la elaboración de medicamentos y la tinción de textiles, entre otros.

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Se encuentra a 80 metros bajo tierra y su recorrido tiene aproximadamente 2500 metros. Como lleva tanto tiempo en funcionamiento, la mina necesitó una restauración que estuvo apoyada por el arquitecto bogotano Roswell Garavito (diseñador de la Catedral de sal de Zipaquirá) y tuvo un costo aproximado de 1400 millones de pesos.

La salina está compuesta de varios atractivos planeados para el bienestar del turista, entre estos está la cámara de espejos naturales de salmuera, que anteriormente eran utilizados como tanques de saturación, los cuales formaron espejos de agua y generan una sensación de tranquilidad y encajan perfectamente con el ambiente místico de la mina, el salón de bailes y eventos, construido por los mineros para celebrar fiestas en honor a la Virgen del Carmen, con el tiempo se convirtió en un espacio para conciertos, exposiciones, conferencias, etc., la cascada de sal que tiene más de 80 años de antigüedad, formada naturalmente por filtraciones de agua y el manantial o pozo de los deseos.

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Cabe anotar que este proyecto no está terminado, en planes a futuro está propiciar un tour en canoa de dos hectáreas aproximadamente, para que los turistas puedan pasear por el lago, además de cabalgatas, caminatas ecológicas, entre otras.

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Salinas de Maras.

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En Perú se encuentra un pueblo conocido como Maras, ubicado a 48km de la ciudad de Cusco, popular por haber sido el principal proveedor de sal en la época del virreinato. En la actualidad su actividad económica se centra en la agricultura y entre sus atractivos se encuentran sus salinas, situadas a una hora del pueblo aproximadamente.

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Las salinas de Maras están compuestas por alrededor de 3000 pequeños pozos cada uno con un área promedio de 5 m² y una profundidad no mayor de 13 cm, que durante los periodos de sequía se llenan naturalmente con abundante agua salada proveniente del río que se encuentra en la parte superior de estos, para que posterior al proceso natural de evaporación del agua, broten tres tipos de sal solidificada (de primera, segunda o tercera categoría, dependiendo la pureza). Después de un mes de repetirse este proceso y conseguir el volumen de sal requerido, es golpeada hasta llegar a extraer sal granulada. En la antigüedad esta sal era utilizada únicamente con fines medicinales pero en la actualidad surte a variedad de biosferas, supermercados, restaurantes y hoteles que alcanzan a multiplicar varias veces el precio inicial.

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Los pobladores y los encargados de procesar la sal en los pozos hacen participes a los turistas de sus técnicas incluyendo el proceso de extracción de la sal. Además este hermoso lugar en época de sequía es propicio para practicar ciclismo de montaña y es un espectáculo para los amantes del arte natural y la fotografía.

 

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Parte 3: “Con sal de Zipaquirá fue bautizada la República de Colombia”.

Hacia finales del siglo XVIII y principios del XIX Colombia, al igual que otros países suramericanos, se encontraba librando batallas por la emancipación de sus territorios, los cuales estaban bajo el control del imperio español desde mediados del S XVI. Para el caso de Colombia dichos esfuerzos tuvieron su momento cumbre el 20 de julio de 1810, fecha en que los colombianos celebramos el día de nuestra independencia. Sin embargo hay quienes afirman que la verdadera independencia se logró nueve años después en la Batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819; mientras que otros aún más escépticos aseguran que la verdadera independencia no se ha logrado hasta la fecha.
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Repasando la memoria histórica de Zipaquirá encontramos en el Palacio Municipal, sede de la administración pública, una serie de placas conmemorativas que narran los hechos aquí referidos, siendo una de las más célebres la que inmortalizó las palabras pronunciadas por el expresidente Alberto Lleras Camargo en 1960: “Yo diría que con sal de Zipaquirá fue bautizada la República”. De hecho sabemos que en 1816 Zipaquirá cedió voluntariamente las riquezas de las salinas a la Junta de Gobierno de Santa Fe (hoy Bogotá DC), contribuyendo efectivamente a la victoria lograda por los criollos en la Batalla de Boyacá. Recordemos que en 1814 con la llegada a Zipaquirá del sabio Alexander Von Humboldt, la economía salinera sufrió importantes avances pasando de un proceso de aprovechamiento artesanal a cielo abierto a un sistema de explotación minera por galerías subterráneas, lo cual significó un aumento considerable en el volumen de producción del preciado mineral.

De acuerdo con lo anterior podemos concluir que el aporte económico y humano hecho por Zipaquirá fue determinante para la emancipación de la República de Colombia pues la riqueza que generaba la naciente industria de la sal permitió financiar las empresas independentistas aludidas. Cabe resaltar que sólo hasta el año 2002, 186 años después, y luego de una esmerada gestión de la administración municipal de ese entonces, el Estado colombiano decidió devolver a la ciudad el derecho a gozar del usufructo de la explotación salinera y de su Catedral de Sal, lo cual hace aún más loable el sacrificio de los zipaquireños en favor de la causa nacional.

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El salar de Uyuni – Hotel Palacio de Sal

En el suroeste de Bolivia cerca a la cresta de los Andes, más exactamente en el departamento de Potosí, se encuentra el Salar de Uyuni, el salar más grande del mundo que se dio como resultado de la sequía de un lago de los Andes; con una profundidad de 120 metros, una altura de 3650 metros y una longitud de 12.000 km2, es conocido como “El desierto blanco”.

Con sus, aproximadamente, 10.000 millones de toneladas renovadas constante y naturalmente, éste salar es considerado como el depósito más importante de sal en el mundo. Su importancia es inimaginable debido a que en este lugar el proceso de extracción de sal es una costumbre ancestral, además de ser desde la antigüedad hasta nuestros días un recurso primordial para sostener a muchos pueblos. También es fuente riqueza debido a las 5, 5 millones de toneladas de litio que alberga.

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Para honrar la majestuosidad del lugar y a sus visitantes el hidalgo Juan Quesada Valda -pionero de los hoteles de sal en el mundo- decidió en 1998, empezar la construcción de un hotel al que llamó El Palacio de Sal, construido completamente a base de roca de sal, desde las paredes hasta las sillas y mesas.

Esta construcción surgió con el fin de darles a los turistas del salar un lugar para hospedarse acorde con la naturaleza del entorno, posibilitando una ruta turística por este.

El hotel fue cimentado con aproximadamente un millón de bloques de sal. Cuenta con 16 habitaciones con apariencia de iglúes, un comedor en el cual la especialidad es el Pollo a la sal, lobby, bar y sala de juegos.

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Parte 1, La sal en el período de esplendor Muisca

Desde tiempos inmemorables hasta la entrada del imperio español a lo que hoy conocemos como el continente americano, los territorios que hoy componen el altiplano cundiboyacense colombiano estuvieron habitados por gente de sal, específicamente por pueblos de filiación chibcha conocidos como muiscas.

Antes y durante una parte de la colonización española los muiscas hablaban un idioma que los europeos identificaron con el mismo nombre y gozaban de un equilibrio social y prestigio entre los pueblos indígenas del norte de la cordillera de los andes debido a su posesión de los yacimientos de sal gema de Zipaquirá, Nemocón y Sesquilé principalmente.

Antes de la llegada de los colonizadores españoles, los muiscas habían desarrollado y perfeccionado un sistema para producir, comercializar y entregar con éxito su producto estrella: el pan de sal.

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En torno a la sal se creó una cadena de valor altamente especializada que se encargaba de hacer funcionar todo el engranaje de la producción del pan de sal. De hecho varios estudios arqueológicos han demostrado que las gentes de Cogua, por ser expertos alfareros, aportaban los recipientes requeridos para cocinar el pan de sal; los muiscas de Gachetá aportaban la leña para las largas cocciones de la salmuera y los de Guatavita eran expertos orfebres que transformaban los metales y piedras preciosas y semipreciosas en piezas rituales y aditamentos del ajuar ceremonial del gran Zipa.

Este complejo sistema tenía grosso modo dos grandes fases:

1. Producción del pan de sal

Los muiscas usaban la sal disuelta en agua como materia prima básica para la producción del pan de sal. El proceso consistía en cocinar con leña la salmuera en grandes vasijas de barro hasta lograr la completa evaporación del agua y la compactación y endurecimiento de la sal, (esta fase tardaba entre 18 a 20 días). Luego quebraban la vasija de barro obteniendo un enorme trozo de sal pura llamado en castellano pan de sal que se dividía en trozos manejables.

Los muiscas descubrieron y aprovecharon los yacimientos de sal mucho antes de la llegada de los españoles. Desde aquella época y hasta antes de la revolución industrial, la sal representaba la riqueza hasta el punto de usarse el pan de sal como unidad monetaria en toda la región. A cambio de los panes de sal y de sus trozos, los muiscas obtenían todos los productos y materias primas imaginables de la región.

2. Comercialización del pan de sal

El transporte de los panes de sal lo realizaban hombres a pie quienes usaban una gran faja de algodón que sostenían con su frente mientras el pan de sal reposaba sobre el otro extremo de la faja. Estos transportadores recorrían grandes distancias llevando el preciado producto para su comercialización en los mercados regionales y locales.

Antes de la invasión española los llamados muiscas, hijos y súbditos del Zipa, poseían y usufructuaban los yacimientos de sal antes mencionados y gracias a la producción y comercialización del pan de sal gozaron de riqueza y poder entre los pueblos de su época.

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La Historia de la Sal en Colombia

La sal ha sido un elemento vital para el ser humano desde hace siglos, ha marcado el desarrollo de la historia del país siendo un elemento básico en aspectos como la economía, empleándose como moneda; la cultura, siendo la base de prácticas cotidianas y rituales; y la industria, siendo una materia prima indispensable en muchos sectores. Una clara evidencia de la importancia de la sal radica en los más de catorce mil usos o aplicaciones (según U.S Geological Survey Mineral Commodity Summaries), además de su conocimiento y uso a nivel mundial. Sin embargo, a pesar de usarse cotidianamente, la historia de la sal no se conoce en profundidad.

La historia de la sal se remonta a tiempos prehispánicos inmemorables como un producto comercializado entre los pueblos indígenas del país. Alrededor del comercio de la sal en los territorios del Zipa (hoy departamento de Cundinamarca) se crearon centros de intercambio donde circulaban toda clase de bienes y productos como plantas curativas, algodón, piedras preciosas, oro, telas y toda clase de alimentos. Antes de la revolución industrial y la invención de los refrigeradores la necesidad de conservar las carnes hacía de la sal un insumo indispensable que otorgaba riqueza y poder a quien la ostentaba. A grosso modo el sistema muisca de procesamiento de la sal consistía en cocinar salmuera (agua saturada de sal) durante 18 a 20 días en recipientes de barro hasta lograr la completa evaporación del agua. El resultado eran los llamados panes de sal que eran trozos de sal pura muy compacta de altísimo valor.

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A su llegada al interior del país hacia mediados del siglo XVI los enviados de la corona española decidieron sacar provecho de la fabulosa empresa muisca obligando a los propios nativos a trabajar en la extracción y producción del pan de sal en hornos de leña ganando así el control total sobre las salinas, se implementaron alfolíes (almacenes públicos de sal) y para el año 1779 el gobierno español tenía el control total de la las minas de sal.

A lo largo de la historia de la nación colombiana, la sal ha sido fuente de disputas, amores, traiciones, revoluciones y grandes proezas. Baste recordar que si bien la apropiación de la industria de la sal le significó estabilidad política y financiera a la corona española en el nuevo mundo, también sirvió posteriormente para financiar las campañas libertadoras de Nariño y Bolívar que dieron paso a la independencia de Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, hace ya doscientos años. Precisamente en los albores de la independencia ocurrida en 1810, las salinas fueron auspiciadoras de varios intentos revolucionarios.

Zipaquirá ha sido y seguirá siendo una de los principales abastecedores de sal de nuestro país por lo que ha sido llamada Capital salinera de Colombia. En esta ciudad se puso en marcha la primera explotación minera de las salinas en 1817 en cabeza del sabio Alexander Von Humboldt, convirtiéndose en el lugar y año en el que se empezó a ver la transformación de la sal como un proceso industrial. Para esa época las salinas estuvieron a cargo del Banco de la República que también administraba otras minas de sal como Nemocón y Sesquilé.

Posteriormente en el siglo XX las salinas estaban completamente consolidadas, tanto así que en 1912 estas se convirtieron en bienes fiscales del Estado. Los treinta años posteriores estuvieron dedicados al mejoramiento de las condiciones para producir y procesar la sal, como la ampliación e industrialización de los procesos de producción, la construcción del embalse de Pantano Redondo, entre otros. Esta nueva fase fue implementada y desarrollada por el Instituto de Fomento Industrial IFI hasta principio de los años noventa. Posteriormente en 2002 el Presidente de Colombia hizo entrega oficial al municipio de Zipaquirá de la administración de la mina de sal y la Catedral de Sal.

La sal ha sido un instrumento político y económico de gran importancia en la construcción de la nación colombiana, además de ser la base del sustento para muchas poblaciones que han vivido de ella durante siglos. Los principales yacimientos y centros de producción y procesamiento de la sal se sitúan en tres regiones: andina (Zipaquirá, Nemocón y Sesquilé en Cundinamarca), llanos orientales (Upin y Restrepo en Meta) y Caribe (Manaure y Galerazamba en Guajira y Atlántico respectivamente).

En la actualidad la industria salinera crece a medida que transcurren los años y a pesar de sus altibajos, los métodos de producción no cesan de mejorar y se mantiene estable en el comercio nacional e internacional.

Ahora que ya conoces un poco más acerca de la trascendencia de la sal en la historia de Colombia, no te pierdas la oportunidad de visitar la Primera Maravilla de Colombia Catedral de Sal de Zipaquirá, una grandiosa composición arquitectónica esculpida por mineros y catalogada como una de las siete maravillas del mundo moderno.

Cuando estés en Catedral de Sal pregunta a tu Guía por La Maloka Moderna y no te quedes sin conocer nuestros productos de iluminación, arte y decoración inspirados en la herencia cultural salinera de nuestro país. Te esperamos junto al show de luces y sonido para que vivas una experiencia única de bienestar y prosperidad.

Somos: La Maloka Moderna, bienvenidos.

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Colombia  se caracteriza por la diversidad en el más amplio sentido de la palabra: su gente, paisajes, costumbres, gastronomía y además por la variedad de lugares fascinantes que tiene para visitar, de los cuales te puedes llevar un pedacito para tu casa.

A una hora de Bogotá podrás encontrarnos; La Maloka Moderna, es un espacio construido con el esfuerzo de los artesanos y diseñadores, para que puedas compartir con los que más quieres. Convertimos la herencia cultural en objetos de diseño hechos a base de sal, para rendirle culto a la primera maravilla de Colombia: La Catedral de Sal de Zipaquirá.

Nuestros productos buscan unir el pasado con el presente y así mismo transmitir esta herencia a otras generaciones, diseñando objetos agradables a todos tus sentidos, que se verán muy bien en tu casa o en la de los que más quieres. Este proyecto nació en el 2009 y se consolidó con la apertura de la tienda en el 2012, gracias al esfuerzo de un equipo creativo, convertido en empresa; Cultura Creativa SAS, apoyado por la Unidad de Emprendimiento de la Universidad Nacional de Colombia y el Estado colombiano, hemos logrado plasmar la herencia de nuestros antepasados en piezas modernas, hechas con amor y dedicación, usando como base los significados e importancia que se le ha dado a la sal desde tiempos memorables. Acudimos a materiales como carbón, totumo, vidrio, roca y madera, que después de ser trabajados, dan como resultado la producción de adornos útiles para tu hogar, que te acercan a las raíces de nuestro país de manera lúdica.

Visítanos, y disfruta también del show de luces y sonido, lleva contigo alguno de estos significativos objetos y haz parte de este patrimonio que se ha edificado durante años.

Si quieres conocer más te invitamos a ver el video promocional de nuestra marca y a seguirnos en Twitter y en Facebook.