La Historia de la Sal en Colombia

La sal ha sido un elemento vital para el ser humano desde hace siglos, ha marcado el desarrollo de la historia del país siendo un elemento básico en aspectos como la economía, empleándose como moneda; la cultura, siendo la base de prácticas cotidianas y rituales; y la industria, siendo una materia prima indispensable en muchos sectores. Una clara evidencia de la importancia de la sal radica en los más de catorce mil usos o aplicaciones (según U.S Geological Survey Mineral Commodity Summaries), además de su conocimiento y uso a nivel mundial. Sin embargo, a pesar de usarse cotidianamente, la historia de la sal no se conoce en profundidad.

La historia de la sal se remonta a tiempos prehispánicos inmemorables como un producto comercializado entre los pueblos indígenas del país. Alrededor del comercio de la sal en los territorios del Zipa (hoy departamento de Cundinamarca) se crearon centros de intercambio donde circulaban toda clase de bienes y productos como plantas curativas, algodón, piedras preciosas, oro, telas y toda clase de alimentos. Antes de la revolución industrial y la invención de los refrigeradores la necesidad de conservar las carnes hacía de la sal un insumo indispensable que otorgaba riqueza y poder a quien la ostentaba. A grosso modo el sistema muisca de procesamiento de la sal consistía en cocinar salmuera (agua saturada de sal) durante 18 a 20 días en recipientes de barro hasta lograr la completa evaporación del agua. El resultado eran los llamados panes de sal que eran trozos de sal pura muy compacta de altísimo valor.

InfoSalFinal

A su llegada al interior del país hacia mediados del siglo XVI los enviados de la corona española decidieron sacar provecho de la fabulosa empresa muisca obligando a los propios nativos a trabajar en la extracción y producción del pan de sal en hornos de leña ganando así el control total sobre las salinas, se implementaron alfolíes (almacenes públicos de sal) y para el año 1779 el gobierno español tenía el control total de la las minas de sal.

A lo largo de la historia de la nación colombiana, la sal ha sido fuente de disputas, amores, traiciones, revoluciones y grandes proezas. Baste recordar que si bien la apropiación de la industria de la sal le significó estabilidad política y financiera a la corona española en el nuevo mundo, también sirvió posteriormente para financiar las campañas libertadoras de Nariño y Bolívar que dieron paso a la independencia de Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, hace ya doscientos años. Precisamente en los albores de la independencia ocurrida en 1810, las salinas fueron auspiciadoras de varios intentos revolucionarios.

Zipaquirá ha sido y seguirá siendo una de los principales abastecedores de sal de nuestro país por lo que ha sido llamada Capital salinera de Colombia. En esta ciudad se puso en marcha la primera explotación minera de las salinas en 1817 en cabeza del sabio Alexander Von Humboldt, convirtiéndose en el lugar y año en el que se empezó a ver la transformación de la sal como un proceso industrial. Para esa época las salinas estuvieron a cargo del Banco de la República que también administraba otras minas de sal como Nemocón y Sesquilé.

Posteriormente en el siglo XX las salinas estaban completamente consolidadas, tanto así que en 1912 estas se convirtieron en bienes fiscales del Estado. Los treinta años posteriores estuvieron dedicados al mejoramiento de las condiciones para producir y procesar la sal, como la ampliación e industrialización de los procesos de producción, la construcción del embalse de Pantano Redondo, entre otros. Esta nueva fase fue implementada y desarrollada por el Instituto de Fomento Industrial IFI hasta principio de los años noventa. Posteriormente en 2002 el Presidente de Colombia hizo entrega oficial al municipio de Zipaquirá de la administración de la mina de sal y la Catedral de Sal.

La sal ha sido un instrumento político y económico de gran importancia en la construcción de la nación colombiana, además de ser la base del sustento para muchas poblaciones que han vivido de ella durante siglos. Los principales yacimientos y centros de producción y procesamiento de la sal se sitúan en tres regiones: andina (Zipaquirá, Nemocón y Sesquilé en Cundinamarca), llanos orientales (Upin y Restrepo en Meta) y Caribe (Manaure y Galerazamba en Guajira y Atlántico respectivamente).

En la actualidad la industria salinera crece a medida que transcurren los años y a pesar de sus altibajos, los métodos de producción no cesan de mejorar y se mantiene estable en el comercio nacional e internacional.

Ahora que ya conoces un poco más acerca de la trascendencia de la sal en la historia de Colombia, no te pierdas la oportunidad de visitar la Primera Maravilla de Colombia Catedral de Sal de Zipaquirá, una grandiosa composición arquitectónica esculpida por mineros y catalogada como una de las siete maravillas del mundo moderno.

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